Especificaciones
de taller
Son el
equivalente a la partitura para el concierto
Trae la música por dentro… Esto bien se nota en algunas personas y
pueblos, unos más que otros, vaya que sí.
No hacemos ni
logramos muchas cosas porque las intentamos realizar sin un plan predeterminado.
Es muy
buena la espontaneidad, buena cuenta de ello da el jazz en la música que
produce con sus artistas con el don de improvisar; pero para la mayoría de los trabajos
productivos improvisar favorece el fracaso.
La
construcción de todo tipo de productos –y más si es como producción industrial-
de máquinas, de estructuras, de naves y desde luego de edificios; requiere un
plan detallado en donde se resuelvan antes de iniciar los trabajos todas las características
y los detalles del objetivo a cumplir. Hacerlo así garantiza en muy buena
medida el alcanzar el fin propuesto. Es de saberse que además se tendrán que ir
resolviendo todos los imprevistos, los problemas y también las oportunidades
que resulten del proceso productivo. Por aquí transita en muy buena medida el
éxito al materializar proyectos.
La música,
especialmente la orquestal, también es un magnífico ejemplo de la conjunción de
habilidades y actuaciones de todos precisas y oportunas al seguir la partitura
particular para lograr el concierto –nunca mejor dicho- de acuerdo al plan
previsto.
Pero la
vida la vivimos sin partitura y es muy bueno que así sea.
También es
verdad que en nuestra sociedad algunas pocas normas nos ayudan a convivir
mejor, pero más grande verdad aún es que debemos quitar muchas, muchísimas
otras que nos estorban.
Sol, Re, La y Mi son las notas en las que deben afinarse las
cuatro cuerdas del violín, si no lo hacemos no podremos obtener la delicia de
su sonido como solistas y como elementos de la orquesta. Y afinar también es
otro arte en sí mismo, y todo indica que una gran mayoría aún no puede
lograrlo.
Funcionalmente
todos somos integrantes de la gran orquesta del mundo y nos conviene dar
nuestras notas bien afinadas y oportunamente.
“Uno
a uno todos somos mortales.
Juntos, somos eternos.”
Lucio Apuleyo
ÍÎÏÐ
Ë
ÑÒÓÔ
Autor: Fernando Jorge García Asomoza.
Tzakapu, Michoacan.