Al Señor García se le incrustó entre ceja y ceja la intención de ir a saludar a la Señora Internet, y se dirigió alegre a entrevistarse con ella.
Tan pronto se acercó a su mansión vio unas partes maquilladas, muy bien presentadas; pero otras totalmente crudas, en definitivo descuido y malolientes. De repente salieron a su encuentro unos mozos de Doña Inter -así se expresaban, por supuesto cariño, esos mozalbetes sobre su patrona-; somos los algoritmos y nos ha enviado la Señora para atenderle, para guiarle… Le dijeron. El Señor García no recibió con agrado esta invasiva recepción, para ser francos le cayó en la punta del Averno… Y murmuro: oisdouef iwwr; r wwoi u wuiw wir wvi. Esto que parecía salido de un lenguaje propio de los Elfos y los Enanos en la Tierra Media; en este específico caso solamente expresaba su descontento por este recibimiento con todos los visos de control.
Y los algoritmos lo rodearon para impedirle ir a donde se le pudiese antojar. Don García -que no era jalisciense, por lo que no le ofendía que le llamaran con el Don antes de su apellido- se sentó en un tocón de árbol que encontró a los pocos pasos, pensando: ¿a ver en dónde se sientan estos metiches? ¡Je! ¡Je!
Los algoritmos se mosquearon mucho con esta acción del Caballero García. Desconcertados y confusos se miraban unos a otros y sus ojos iban hacia todos lados. García encontró divertido el hecho y se puso a silbar feliz y desenfadado…
Y así pasó mucho tiempo. Los algoritmos educados para atender otros comportamientos más dóciles y previsibles se impacientaban. Algunos se iban y después regresaban a susurrar con los que se habían quedado de guardia. Bien sabían que ahora no eran los dueños de la situación, otro más vivo que ellos les estaba manejando a su antojo.
El mundo pertenece a quienes no aceptan un no por respuesta.
Estos muchachos -los algoritmos- que son muy brutos; pero en su favor se puede decir que también son muy obedientes y sólo pueden seguir su ya programada secuencia de instrucciones, se petrificaron; pues nada había escrito en su manual de procedimientos para manipular a un tipo que silbaba alegre y desenfadadamente sentado en un tocón y sin límite de tiempo.
Acto seguido aparecieron batallones completos con muy diversos uniformes y gorras de diversos colores; a estos muchachones los algoritmos les llamaban “cariñosamente” Bots. Estos robots, también solamente pueden obedecer las instrucciones con las que han sido programados y lo hacen a una velocidad pasmosa. Por contraste nos regalan el poder apreciar las cualidades humanas; como son: la capacidad de analizar, de evaluar y de contrastar la información disponible para alcanzar una idea o un juicio justificado y objetivo. Además del gozo humano del tiempo variable a la propia voluntad. Estos autómatas desde hace ya un buen tiempo hacen estragos en la casa de la Señora Internet, como todo, algunas de sus labores también pueden ser benévolas y convenientes; como el atender labores repetitivas y programables.
Son camaleones sociales que manipulan cualquier situación.
Durante este no corto tiempo el Señor García, además de silbar y guardar largos silencios en los que sabias reflexiones bailaban en su mente, también sacó -como tantas otras veces- su libreta del bolsillo y se puso a apuntar las más sesudas disquisiones que al vuelo pescaba:
ü La Señora Internet sabe ser cabrona y como tal muchas veces se comporta; no tiene educación, ni moral, ni lealtad al público usuario general; pero sí a los intereses mezquinos y egoístas de quien como títere la maneja. Sus titiriteros son de nombres ya por todos conocidos, vaya que sí; y muy bien se adivinan buena parte de sus aviesos fines. Cierto es también que nunca dejan de sorprendernos.
ü Como todo en esta vida Doña Internet no siempre se porta mal y también sus algoritmos y bots se distraen por puertas o mapas ambiguos; y no pocas veces cansados son engañados o francamente duermen. Ahí, en esos fantásticos momentos es una herramienta extraordinaria y apoya infinidad de buenas faenas. Entonces comunica, enlaza, distribuye datos muy importantes para la meteorología, la industria, el comercio, la enseñanza, etc.
ü La Mansión de esta Madam de alcance internacional puede ser remodelada para hacer cómodos y muy útiles conjuntos departamentales, y estos dedicarse a los diferentes fines para todos convenientes.
ü La Señora Internet ira siendo sustituida por la original y parece que olvidada o ¿saboteada? Telepatía. Y con ella llegarán sin tardar ya mucho todas sus primas; la telequinesia, la clarividencia, la empatía, la psicometría, la teletransportación; y todas las demás que puedan ser encontradas, descubiertas o inventadas y desarrolladas esta próxima semana.
Y entonces -sólo entonces- nos daremos plena cuenta de que siempre hemos podido captar la lluvia con la boca abierta o en la mano franca. Y por las muchas distracciones lo hemos olvidado… Solamente es necesario recordar que ya hacíamos todas esas cosas y más de ellas aún. Solamente es necesario recordar.
El karma tarde o temprano cobra todas las facturas.
Autor: Joaquino Calamaro.
En La Peñita de Jaltemba, 63720 Nayarit.
El día veintiocho del octavo mes del año dos mil veintiséis.

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